Los sin voz


Somos los que te cuidamos en la noche, los que limpiamos tus calles. Los que vendemos tu comida. Somos los que pintamos tus casas, los que te servimos tu desayuno. Los que te hacemos reír, te bailamos, cantamos y hacemos soñar. Te damos una razón para pensar.
Somos los que botamos tu basura, la separamos y la reciclamos. Los que construimos tus casas, los que curamos tus heridas. Somos los que contestamos tus llamadas telefónicas, los que hacemos el trabajo que piensas denigrante, esa que tú no quieres hacer. Cosechamos tus verduras, cocinamos tu comida, limpiamos la mierda andante y cantante que no quieres conocer y niegas de su existencia.
Somos nosotros los esclavos que estamos tranquilos por un poco de dinero, el mismo dinero que nos quitas cuando logramos la gloria. El mismo que sirve para arrendar esclavos igual que nosotros mismos. Para creernos los señores aunque sea una hora a la semana. Desperdiciamos día a día las horas que nos arrebatas, con tus horas excesivas de trabajo y tu mísero sueldo, así la vida se termina y los recuerdos que quedan son tan sólo de nada, de absolutamente nada.
Somos tu mano de obra barata y eficiente, somos ahora becerros caminando sin pensar. Queriendo ser obedientes, iguales y listos para ser sacrificados. Somos los sin voz, los sin reacción, los que ya no queremos pensar, los derrotados, los que perdieron los sueños, los que olvidaron su propia vida, por la tuya.