El epitafio rendundante oculto en tan espantoso siniestro, la corriente me deslumbra, me desacierta, no basta. Calma en la desdicha en lo escrito en tan sosegado recuerdo, con ello lejos y cerca de mi un pesar que no se calma, lo escrito en tan tormentoso lugar, en el impávido cemento, no es nada más que tu nombre y el mio nacidos de la misma esencia, devastadora, oculta y fingida, fecundados para recordar horas de odio melancólico de amor oportuno, la nacida catarsis creada por tan mórbida escritura. Se plasma al asir la acacia que cubre el par de garabatos, pues tú nunca derramaste ni una lagrima cuando par ti, por tí.Ahora mi cuerpo occiso se corroe bajo falso sentimiento, Propugnando la mentira el sólo olvidar la tragedía
olvidando la venganza por tal agravío, olvidando y decir que aún muerto amo.
Escena del Victor en el piano "Cadaver de la novia"